El aparcamiento de las madereras de Prince George era un rectángulo de tierra batida y grava gruesa que el peso de los camiones de tres ejes había hundido en el centro, creando un canal de agua estancada donde flotaban astillas de abeto y restos de grasa mecánica. La niebla que subía del río Nechako se había asentado sobre las hileras de troncos apilados, transformando el paisaje industrial en una sucesión de formas macizas y grises que recordaban a las ruinas de los muelles de Panarea antes de