Capítulo 54: No hay más oportunidad.
Bianca condujo de regreso a casa con las manos temblando en el volante. Cada semáforo, cada curva del camino, cada respiración que tomaba parecía pesarle el doble. No sabía si estaba lista para enfrentarlo, pero tampoco podía seguir cargando la verdad sola, como si fuese una sombra pegada a su espalda. La corazonada que había sentido desde la mañana ya no era una simple intuición: era un grito interno que la empujaba a actuar, a decidir, a no quedarse callada nunca más.
Cuando estacionó frente a la casa, las luces del interior ya estaban encendidas. Eso la sorprendió. Luciano solía llegar tarde esos días, ocupado con reuniones y pendientes. Sin embargo, ahí estaba. Su auto bien acomodado en la entrada, como si la hubiera estado esperando.
Bianca tragó saliva y bajó sin prisa. Abrió la puerta de la casa con una mezcla de nerviosismo, rabia y una tristeza tan profunda que la hacía sentir liviana, como si en cualquier momento pudiera desvanecerse.
Apenas dio dos pasos dentro, la voz de M