Capítulo 54: No hay más oportunidad.
Bianca condujo de regreso a casa con las manos temblando en el volante. Cada semáforo, cada curva del camino, cada respiración que tomaba parecía pesarle el doble. No sabía si estaba lista para enfrentarlo, pero tampoco podía seguir cargando la verdad sola, como si fuese una sombra pegada a su espalda. La corazonada que había sentido desde la mañana ya no era una simple intuición: era un grito interno que la empujaba a actuar, a decidir, a no quedarse callada nunca más.
Cuando estacionó frente