El ambiente del salón había cambiado por completo. Donde antes había tensión, ahora reinaba la emoción. Las luces cálidas, la música suave y el murmullo animado de los invitados creaban un ambiente casi mágico.
Bianca respiró profundamente. Sentía la adrenalina todavía recorriéndole el cuerpo, pero sobre todo… sentía orgullo. Un orgullo nuevo, fresco, profundo. Uno que no había sentido en años.
La herencia ya no estaba en disputa.
Ella ya no estaba en disputa.
Por primera vez desde la muerte de