La noche de celebración había sido un torbellino de emociones, luces, música y revelaciones que cambiaron la vida de Bianca para siempre. Cuando finalmente logró salir del hotel con Luciano y Mateo, lo único que deseaba era llegar a casa, respirar profundo y dejar que su alma bajara de aquella montaña rusa.
Mateo se quedó dormido apenas el carro comenzó a moverse. Tenía los cachetitos rojos y una sonrisa marcada, como si incluso en sueños siguiera celebrando.
Bianca lo miró con ternura mientras