Capítulo 14: Sorpresas del corazón y regalos de oro.
Luciano apenas colgó la llamada de Bianca, sintió que un hilo helado le recorría la espalda. La noticia de que habían aceptado el contrato… sí, era maravillosa, pero lo había dicho con demasiado entusiasmo, tan confiada, tan ilusionada, que en cuestión de segundos su instinto encendió todas las alarmas.
Bianca podía llegar a la casa en cualquier momento.
Y si ella lo hacía, lo descubriría.
Descubriría que él no estaba vendiendo arroz en el mercado.
Descubriría que su ropa humilde no era más que un disfraz.
Descubriría que ese hombre al que llamaban Luciano—su “marido pobre”—era, en realidad, el CEO al que ni el propio personal de la empresa del Valle veía fácilmente.
No podía permitirlo.
—¡Llévame a la vivienda, ya! —ordenó Luciano al chofer apenas subió al auto, cambiándose la chaqueta costosa por la de tela áspera que siempre usaba con Bianca—. Rápido. ¡No puedo dejar que ella llegue antes que yo!
En cuanto el auto arrancó, Luciano casi sintió que el corazón se le salía del pecho. E