Capítulo 135: Enemigos al acecho.
Bianca despertó con una sensación extraña, pero agradable.
Hacía años que no abría los ojos con el pecho liviano, sin ese nudo constante que la acompañaba incluso al dormir.
Se quedó unos segundos mirando el techo, respirando despacio, y entonces sonrió.
Luciano dormía a su lado, de costado, con el ceño relajado. No recordaba cuándo había sido la última vez que lo vio así, sin tensión, sin distancia. Se incorporó con cuidado para no despertarlo, pero él abrió los ojos de inmediato.
—Buenos días