Capítulo 123: La caída perfecta.
El silencio detrás de la puerta comenzó a volverse insoportable.
Bianca volvió a tocar, esta vez con más fuerza, sintiendo cómo el pulso se le aceleraba sin control.
—¿Gabriela? ¿Me escuchas? —llamó, con la voz ya cargada de preocupación.
Nada.
Ni un movimiento. Ni un quejido. Ni el más mínimo ruido que indicara que alguien estaba al otro lado.
Un escalofrío le recorrió la espalda.
Bianca dio un paso atrás y miró el pasillo vacío. La mansión, que siempre le había parecido amplia y luminosa, aho