Bruno se estaba divirtiendo por las ocurrencias de esa hermosa criatura.
-Ok, te mando la dirección, te espero para concretar lo que los dos queremos.
-Sí, sí.
Le contestó, estaba apurada, pero Bruno la tomó en sus brazos y la besó hasta dejarla sin aire.
-Vení ahora.
Gimió sobre su boca, su sangre estaba hirviendo y moría por estar con ella.
Dejó de besarla, porque ya no podía controlarse, ella estaba casi desnuda y él no podía con eso.
-No, voy a buscar mi ropa y te veo después.
-Te