Alina
Ezra gruñe, el viento girando a su alrededor.
— Entonces vas a morir.
Damon se transforma en lobo de un salto, su pelaje negro brillando en la noche.
Ezra se lanza.
— ¡Damon!
Pero ya es demasiado tarde. Las dos siluetas chocan en un estruendo de garras y colmillos.
Me levanto, el corazón latiendo desbocado.
— ¡Damon!
Él gruñe, aplastando a Ezra contra el suelo.
— Se acabó, Ezra.
Ezra ríe, sangre brotando de su boca.
— Ya veremos…
El rugido de Damon resuena en el bosque, un retumbar sordo