Ezra
Floto en la oscuridad. Un mar frío y silencioso me envuelve, atrayéndome hacia el vacío. Mi cuerpo es ligero, casi ausente, y sin embargo el dolor aún pulsa en mis venas. El vacío me engulle, pero algo me retiene. Un resplandor rojo oscuro, un latido sordo en la distancia.
Mis ojos se abren bruscamente. Estoy tumbado en un suelo frío, las piedras irregulares mordiendo mi piel desnuda. Mi respiración es áspera, cada inspiración un suplicio. Mis músculos están tensos, doloridos.
Me incorporo