Alina
Me dejo llevar por la ira, por la frustración. Una ola de energía explota entre nosotros. Ezra es proyectado hacia atrás, pero aterriza suavemente sobre sus pies, una sonrisa carnívora en el rostro.
— Eso es. Deja que la magia fluya dentro de ti.
Me enderezo, jadeante.
— Voy a lograrlo.
— Lo sé.
Se acerca, y sin previo aviso, agarra mi mentón entre sus dedos.
— Y cuando lo logres... me pertenecerás.
Su beso es brutal, posesivo. Cedo, dejando que la magia arda en mis venas. No es amor, es