Damon
Siento aún el calor de Alina contra mi piel, su aliento tembloroso, el miedo en sus ojos. Ella está ahí, justo a mi lado, su mano sobre mi pecho desnudo, pero siento el vacío helado dejado por el pacto que sellé con Cillian. Este vacío es como una herida abierta, un abismo oscuro que se extiende en mis entrañas.
La noche es pesada, saturada de un silencio opresivo. La luna, llena y brillante, ilumina la habitación a través de las cortinas entreabiertas. Las sombras bailan en el techo,