Damon
El silencio tras la batalla es casi ensordecedor. El olor a sangre y cenizas aún flota en el aire, una bruma oscura suspendida sobre el suelo. Estoy sentado contra la fría pared de piedra, con la respiración entrecortada, mientras Alina está de rodillas frente a mí, sus manos temblorosas rozando la herida en mi costado.
— Va a sanar, susurro.
Pero ella no me mira. Sus dedos recorren la piel desgarrada, su rostro tenso por la ira y la preocupación. Siento su poder vibrar contra mi pi