Alina
Estoy en los brazos de Damon, con la respiración aún entrecortada. Su corazón late con fuerza contra mi mejilla, y sus manos recorren suavemente mi espalda como si buscara asegurarse de que soy real, de que estoy aquí, con él. El cuerpo de Caelan yace detrás de nosotros, inmóvil, su sangre aún tibia formando un charco oscuro sobre la hierba.
— Se acabó, murmura Damon contra mi cabello.
Cierro los ojos, mis dedos se cierran sobre su camiseta.
— Sí, se acabó...
Pero entonces, ¿por