Alina
El dolor pulsa en cada músculo de mi cuerpo. Cada respiración es una lucha, cada latido de mi corazón resuena como un trueno en mis sienes. El frío del suelo de piedra muerde mi piel, pero apenas le presto atención. No es nada comparado con la sangre de Caelan, tibia, viscosa, que se extiende a nuestro alrededor en un charco escarlata. El sabor del hierro flota en el aire, áspero, casi asfixiante.
Damon me sostiene contra él, su respiración entrecortada en mi cuello. Sus brazos son fu