El quinto día comenzó con un silencio sepulcral dentro de la biblioteca.
Lucía estaba parada frente al gran ventanal del tercer piso, mirando cómo el pueblo despertaba lentamente. Desde allí podía ver la plaza principal, la iglesia y las primeras personas caminando hacia sus trabajos. Gente que no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo a solo unas cuadras de distancia.
La marca negra ya le cubría casi todo el lado izquierdo del cuerpo. Le llegaba hasta la mejilla y parte de la frente. Cada v