José Manuel alzó la vista hacia las ventanas del noveno piso. Su mirada se clavó en el vidrio como si pudiera atravesarlo, como si pudiera obligarla a regresar solo con la fuerza de su voluntad. Pero sabía que aquella mujer no regresaría... al menos, no por voluntad propia.
—Mándale a investigar el auto. Las cámaras del sector. Todo. No quiero un solo movimiento sin registrar. Si compró café, si tomó un taxi, si habló con alguien, lo quiero saber. Y quiero una orden de vigilancia sobre este edi