María José se acercó lentamente y puso una mano sobre su hombro. Eliana cerró los ojos. Era una caricia cálida, inesperada… como si por fin alguien entendiera lo que había guardado durante tanto tiempo.
—Perdóname si remover este tema te hace mal —dijo María José con suavidad—. Pero gracias por confiar en mí para contarlo. No sé por qué, Eliana… pero cada vez me siento más cerca de ti. Como si te conociera desde siempre.
Eliana asintió lentamente, con un nudo en la garganta.
—Tal vez… tal vez n