Capítulo 168: Te quiero enamorar.
Y entonces, con una ternura que pocas veces mostraba, caminó de regreso hasta el sofá. Se sentó al borde, apoyando los codos en las rodillas, como quien está a punto de contar una historia antigua y sagrada.
—¿Sabías que la primera vez que intenté invitarte a salir terminé tirándome un café encima? —empezó, con una sonrisa torcida.
Eliana rió bajito, llevándose una mano a la boca.
—No...
—Fue en el salón de clases de la universidad. —José Manuel negó con la cabeza, como recordando—. Llevaba sem