El murmullo de las máquinas y el ritmo pausado del monitor cardíaco llenaban el silencio de la habitación. La mañana apenas comenzaba y un tenue rayo de sol se colaba por entre las persianas del hospital, acariciando suavemente el rostro de Eliana.
Parpadeó, con los ojos aún adormecidos, y poco a poco fue volviendo a la consciencia. El ambiente le resultaba familiar, pero no del todo. Giró levemente la cabeza hacia su derecha, y su mirada se detuvo en dos figuras paradas junto a su cama.
Isaac…