Al medio día, León me dijo que debía salir, que tenia pendientes que solucionar. Sentí algo se tristeza y temor porque me quedaría sola desde que inicié ese viaje, me recosté en la cama un rato pensando que haría el resto del día sin León y sin darme cuenta me quedé dormida.
El lado derecho de la cama estaba frío.
La marca de su cuerpo ya no estaba.
Por un segundo pensé que había bajado a buscar algo de comer o se estaría duchando. Pero cuando salí de la habitación, la villa estaba en silencio