A la mañana siguiente, levanté tarde, no había descanasado así en mucho tiempo. ese día solo quería quedarme a dormir y disfrutar la paz que llegaba a sentir en mi interior y el silencio que me hacía sentir segura y libre, de verdad descansé, dormí todo el día, toda la tarde, sin preocuparme de trabajo, familia, amigos, novio. Solo quería recargar mis energías. Abrí mis ojos y me di cuenta que el mar siempre se ve distinto de noche.Desde el balcón de mi habitación, el Mediterráneo ya no era dorado ni rosado. Era oscuro. Profundo. Misterioso.Como si escondiera secretos bajo su superficie.Me puse un vestido sencillo negro que había empacado casi sin pensar. No era llamativo. No era provocador.Pero cuando me miré al espejo, algo había cambiado.No era la ropa.Era la postura.Bajé al bar del hotel porque no quería quedarme encerrada con mis pensamientos.El lugar estaba iluminado con luces tenues, lámparas ámbar suspendidas sobre mesas de madera pulida. Sonaba jazz suave. El murmull
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