Luego de esa conversación con León, decidí que debia tomar un paseo, queria aire, despejarme, pensar realmente en todo lo que sucedía, de como en cuestión de días mi vida llegó a cambiar tanto. El pueblo parecía igual que siempre, tranquilo, luminoso e inofensivo.
Pero en ese instante mientras recorria las calles para llegar a la plaza algo se sentía distinto.
No sabía explicar por qué. Tal vez era la forma en que el viento soplaba entre las calles estrechas, o cómo algunas personas miraban d