Me quedaré en tu casa.
La doctora le entregó a Amanda la receta médica de Noah y le explicó, con esa calma práctica de quien ha visto demasiados sustos en urgencias, el horario de los medicamentos y la importancia de no quitarle el cabestrillo por “solo un ratito”.
Amanda asentía sin discutir, aunque por dentro seguía temblándole el alma, como si el miedo se le hubiera quedado pegado a los huesos.
Cuando por fin salieron de la habitación, ella caminó unos pasos p