La pregunta me persiguió durante toda la noche.
¿Quién había ayudado a Camila a meter un arma en la mansión? ¿Quién conocía los puntos ciegos, las cámaras, los cambios de turno? ¿Quién llevaba semanas viviendo entre nosotros mientras le pasaba información a la mujer que quería destruirnos?
Me desperté con el amanecer. Sebastián aún dormía a mi lado, con el brazo extendido sobre mi cintura y la respiración pausada. No quise moverlo. Necesitaba descansar. Llevaba días sin dormir, planeando, prote