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No recuerdo cuánto tiempo nos quedamos allí, de pie junto a la fuente del jardín, con el teléfono en la mano y el mundo derrumbándose a nuestro alrededor.
Las palabras de Carla resonaban en mi cabeza como un eco imposible de acallar. «Está en todos los canales. En todas las redes sociales. En todas partes.» Y yo, inmóvil, con los pies clavados en la grava del sendero y el corazón golpeándome el pecho con tal violencia que temí que fuera a salírseme.
—Luna.
La voz de Sebastián me llegó como