La Lógica del Nuevo Latido
Un año después.
La ciudad humana seguía su ritmo frenético, ajena a los secretos que se escondían tras las paredes de la casa Ferrer. Para el mundo, yo seguía siendo la implacable doctora Elena Ferrer, la cirujana que nunca perdía la calma bajo presión. Pero mi verdadera vida, la que importaba, comenzaba al cruzar el umbral de mi hogar.
La lógica de mi vida actual era un equilibrio delicado, una sutura perfecta entre dos mundos.
Caleb cumplió su palabra. El gran Alpha