Capítulo 1: Un contrato de mármol
El perfume de las flores blancas en la recepción me resultaba nauseabundo. Se suponía que era el día más feliz de mi vida, o al menos eso dictaba el protocolo de la familia, pero mientras caminaba hacia la suite nupcial, sentía que me dirigía a mi propia ejecución. El vestido de encaje me apretaba las costillas, recordándome a cada paso que mi libertad había sido vendida por un par de firmas en un contrato matrimonial.
Dante me esperaba de pie, junto al ventana