Capítulo 7: La oscuridad que consume
Tres años después de la última detención de Héctor, la vida había vuelto a aparentar calma. El Centro Sofía había alcanzado sus quinientas mujeres atendidas, y Pulsera de Platino expandía sus sucursales hasta Asia. Leo, ahora cinco años, llenaba nuestra casa de risas, sus pequeños dedos siempre jugando con la pulsera miniatura que le había regalado. Nicolás y yo planeábamos una nueva etapa: abrir un centro de investigación sobre violencia de género. Pero la