CAPÍTULO 1: TERRITORIO PROHIBIDO
UN LLAMADO QUE CAMBIA TODO
El teléfono sonó a las 6:30 de la mañana del primer lunes de julio, cuando todavía tenía los ojos pegados por el sueño y la mente llena de los últimos días en el Hospital Universitario de Stanford.
—¿Lara? Soy Rafael Ortega.
Mi corazón dio un salto. Mi mentor, el doctor que me había enseñado todo lo que sabía sobre fisioterapia deportiva, nunca me llamaba tan temprano.
—¿Doctor Ortega? ¿Todo bien?
—Más que bien, niña. Te tengo una not