Resumen:—Juli… ¿estás bien? —preguntó Liam en cuanto atendí la llamada. Su voz, siempre tan familiar, logró que un nudo se formara en mi garganta.
—Sí, todo bien —mentí, tragándome el cansancio—. Estaba por ir a la cama.
—Oh… ¡qué bien! ¿Cómo le fue a Leo hoy en la guardería?
—Ni me lo recuerdes —resoplé con una rabia que no pude contener—. Leo estaba ardiendo en fiebre cuando lo recogí y los muy negligentes ni siquiera me avisaron. ¡Pudo haber convulsionado, Liam!
—Julieta, eso es inaceptable