Diez años después de la detención de Chloe, la casa Hart se había transformado en un imperio de esperanza, integrando el hogar familiar, el “Centro del Esmeralda” y una universidad global especializada en trauma infantil y resiliencia. Personas de todos los rincones del planeta llegaban aquí: jóvenes de África que habían superado el abuso, familias de América Latina reconstruyéndose después de la violencia, profesionales de Europa buscando herramientas innovadoras. Las paredes, antes adornadas