El invierno llegó a Valencia con una llovizna constante que bañaba las calles, donde Leo, ahora de cinco años, iba a la escuela, sus ojos brillantes al aprender sobre historia y valores. Sofía pasaba sus días dirigiendo el programa de intercambio educativo, que ahora incluía centros de toda España, mientras Ignacio coordinaba misiones de ayuda humanitaria internacional, en zonas afectadas por conflictos. Aunque la vida era llena de responsabilidades, el vínculo con Burgos seguía siendo fuerte,