JULIETA
El video era una pesadilla en bucle. Me vi a mí misma, despeinada y con los ojos rojos, gritando por mi hijo, mientras Liam se alzaba como una torre de arrogancia y protección frente a Marcos. Los comentarios eran nidos de víboras: "Seguro es una interesada", "Pobre padre, solo quiere ver a su hijo", "Ese Vance siempre ha sido un mujeriego".
Intenté entrar a mi oficina en la editorial, pero la recepción estaba rodeada por dos reporteros de chismes locales.
—¿Señorita Julieta? ¿Es cierto