JULIETA
El frío que sentí no tenía nada que ver con el clima. La mención de las fotos me dejó paralizada en mitad del parque. ¿Cómo podía Marcos habernos vigilado hace dos años si en ese entonces ni siquiera le importaba si Leo tenía leche en la nevera? La respuesta era obvia: alguien le había dado la idea. Alguien que nos conocía lo suficiente para saber dónde buscar.
Llegué al apartamento con las piernas temblando. En cuanto cerré la puerta, me eché a llorar. Me sentía observada, como si las