Capítulo 8: El Enfrentamiento con la Oscuridad
El gran bestia se acerca, su respiración es un sonido profundo que hace temblar el suelo. Sus ojos rojos brillan con odio, y sus garras son tan grandes como mis brazos. Zora gruñe en mi cabeza, más fuerte que nunca: No tengas miedo. Tu luz es más fuerte que su oscuridad.
Yo me quedo de pie frente a la piedra blanca —el corazón de la energía— y siento la fuerza de la pulsera y el medallón fluyendo por mí. La luz azulada se extiende por todo el claro