El otoño volvió a envolver Valencia con tonos de amarillo y rojo, donde Leo, ahora de tres años, exploraba los jardines de la mansión Herrera, recogiendo hojas y preguntando sobre cada árbol. Sofía pasaba sus días dirigiendo el centro de formación para jóvenes, donde enseñaban habilidades técnicas y valores éticos, mientras Ignacio coordinaba misiones de ayuda humanitaria en el norte del país, afectado por inundaciones. Aunque la rutina era tranquila, el vínculo con Burgos seguía presente, alim