Veinte años después de la muerte de Luna y cinco de la de Ethan, Ashford había transformado su memoria en un motor de cambio. La Fundación Luna Silva, ahora dirigida por Leo, había expandido sus operaciones por todo el país, ayudando a miles de víctimas de intercambios de bebés, abuso y tráfico de menores. El marco con el dibujo de Luna—violín y manos entrelazadas—seguía en la entrada de la oficina, y cada nuevo miembro recibía una copia, recordando el legado que debían honrar.
Leo, ahora trein