Capítulo 4: El Regreso a la Prisión
La noche pasa en blanco. No duermo nada —solo pienso en lo que el Líder Alfa dijo, en mamá, en Iván, en todo lo que es un misterio. Zora no me deja en paz: Mañana será difícil. Tenemos que estar listas.
Yo asiento con la cabeza, aunque ella ya lo sabe.
A la mañana siguiente, me levanto temprano y me pongo la ropa de entrenamiento —la única que me hace sentir fuerte. Theo viene a buscarme a mi habitación. Su rostro está pálido, sus ojos llenos de culpa.
—Noa —