El túnel de cristal aún vibraba con el eco del rugido de Caleb mientras los guerreros del Sur lo arrastraban hacia la salida. La escena era un cuadro de caos y poder: Scarlett gritaba indignada mientras era escoltada a la fuerza, y Caleb, con los ojos inyectados en sangre, no dejaba de mirar el lugar donde Aitana seguía de pie, cerca de Leo Thorne.
Cuando el silencio finalmente regresó a las profundidades de la tierra, Aitana se quedó inmóvil. Sus dedos aún rozaban la mandíbula de Leo, y sus la