Veinte años después de la condena de Alexander, Willow Creek había sido transformada en un centro global de lucha contra la explotación y promoción de los derechos humanos. La Universidad Elena de Derechos Humanos contaba con más de dos mil estudiantes de treinta y cinco países, sus programas de investigación habiendo contribuido a reformar leyes en medio centenar de naciones. Carlos, ahora decano, lideraba un equipo internacional que desarrollaba tecnologías innovadoras para prevenir el tráfic