CAPÍTULO 1: EL VIENTO QUE ROBA LOS SUEÑOS
Las veinticinco semanas de embarazo le habían hecho a Mar y Delgado caminar con pasos cuidadosos, como si cada suelo fuera un campo de cristal que podía romperse bajo sus pies. Ese día, saliendo del hospital de Asunción, el pavimento de ladrillos mojados por la lluvia de la madrugada se le parecía más a un abismo. El reporte del ultrasonido estaba doblado en su mano, arrugado por el nerviosismo —un trozo de papel con líneas grises que contenía todo su f