Desperté con el ruido de Valeria preparando el desayuno —ya ha pasado un mes desde que volvió de Madrid, y su sucursal de "Eclipse" ya está abierta y va muy bien. Los niños están en la sala, jugando con Luna, y Carlos está en el café preparando el turno de la mañana.
Me levanto y bajo las escaleras, y veo a una mujer en el salón, hablando con mi mamá. Es alta, rubia, con ojos azules y sonrisa triste. No la conozco.
—Cami —dice mi mamá, cuando me ve.— Esta es Ana. Ella... ella es la mujer con la