CAPÍTULO 5: La Venganza Empieza
El viaje de regreso a Madrid fue diferente. Ahora, Luna tenía a Sofía a su lado en el asiento delantero, cogiendo su mano con sus pequeñas dedos, y a Iris en el trasero. El silencio no era de tristeza, sino de un alivio que no había sentido nunca.
—Mamá —dijo Sofía, mirándola con ojos brillantes—. ¿Podemos tener un perrito en casa?
Luna sonrió por primera vez en semanas:
—Claro que sí, mi amor. Un perrito muy bonito, con pelaje blanco como las azucenas.
Iris se r