Tres meses después de la última batalla, Luna dio a luz a un niño. Lo llamaron Leo, en honor a su tío Leo —el hermano de Elisa que había muerto en la masacre. Leo tenía el pelo castano claro como Luna y los ojos marrones oscuros como Santiago. Era pequeño, pero ya tenía una mirada valiente y justa.
Toda la manada celebró el nacimiento de Leo. Los alfas de ambos continentes vinieron a verlo, los jóvenes líderes le dieron regalos, y Ana venía desde el Continente del Este con un collar de plata pa