El día de la llegada del bebé llegó con una luna llena y un aire fresco de otoño. Mi dolor empezó temprano en la mañana, y Rosa, Elena y Marta se quedaron conmigo en la habitación. “Tranquila”, dijo Rosa, cogiendo mi mano. “Estamos aquí contigo. Tu madre y tu abuela también.”
Recuerdo nuevo — Pensé en el día que nací. Mi abuela me contaba que la luna estaba llena, y que mi padre aulló de alegría cuando me vio. “Tu llegada fue un regalo de la luna”, dijo. “Y la llegada de tu bebé será lo mismo.