El invierno estaba llegando a su fin — la nieve empezaba a derretirse, y se veían los primeros brotes de hierba en el bosque. Todos estábamos ocupados con la reconstrucción de la casa vieja: ya habíamos terminado las paredes y estábamos preparando el techo. José, el líder de la manada, estaba enseñando a Marco y Luis a colocar las tejas.
“Tienes que ponerlas bien ajustadas”, dijo José. “Así, la lluvia no entra. Tu padre me enseñó esto también, Selena — era muy bueno en estas cosas.”
Yo sonreí y