Después de la explosión en el almacén, Roberto fue detenido, pero decidió colaborar con la policía para desenmascarar a los hombres que habían puesto la dinamita. "Eran unos sicarios que contraté para protegerme," dijo en el interrogatorio. "Pero no sabía que iban a hacer algo tan extremo. Quería hablar con Santiago, no matarlo."
Los policías investigaron y descubrieron que los sicarios trabajaban para un grupo de ex socios de Diego Mendoza — los mismos que habían financiado a Mateo y Nexus. Er