El segundo día de preparación empezó con un susto. Marco había salido a vigilar la aldea temprano, pero no volvía. Rosa se puso nerviosa. “Qué le habrá pasado?” preguntó, caminando de un lado a otro en el salón.
“Tranquila”, dijo Liam. “Marco es listo. Seguro se quedó escondido para ver más cosas.”
Pero pasaron las horas y todavía no volvía. Diego decidió enviar dos rebeldes a buscarlo. “Si no vuelven en dos horas, vamos todos”, dijo.
Mientras esperábamos, Mireya me enseñó a usar la luz lunar p