Capítulo 62

El bolígrafo se siente pesado entre mis dedos, aunque es uno común, barato, de esos que regalan en cualquier oficina. Aun así, cuando escribo mi nombre en la última hoja del contrato, me tiemblan un poco las manos.

Eva.

Mi nombre, ahí, en un papel que no tiene nada que ver con cafés, ni camerinos, ni gritos. Un papel que dice que voy a ser la imagen de una campaña. Que alguien apostó por mí.

—Listo —dice la mujer de la agencia, sonriendo—. Bienvenida.

Levanto la vista y le devuelvo la sonrisa,
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP